Decisiones vocacionales.

Estudia, cursa bachiller, elige una carrera, encuentra trabajo, cómprate una casa y un coche. 

Eso es lo que la mayoría de  padres de este país quieren para sus hijos. Si no tienes una carrera universitaria no tienes nada. Será porque su generación por razones económicas o sociales no pudieron optar a tener lo que tenemos nosotros. Algunos empezaron a trabajar a los 16, otros a una edad más temprana, pero algunos de ellos no tuvieron acceso a cumplir sus anhelos, sus ilusiones, sus proyectos de futuro y ahora tratan de hacer nuestros sus deseos añorados del pasado que por una cosa u otra no pudieron conseguir. 

Yo como buen hijo que soy empecé bachiller pero no se si fue por cansancio de mi estancia en un internado donde la disciplina y la exigencia era más propia de un cuartel que de un instituto, lo terminé dejando en Diciembre de 2013. Después de mi fracaso más que estrepitoso en las notas no conseguía hallar una luz en el túnel que me diera un rayo de esperanza sobre mi. Estuve un año planteándome mi vida sin objetivo claro, dando bandazos de aquí para allá, perdiendo el tiempo sin encontrar mi hueco en esta sociedad. 

Pensando en el pasado siempre había algo que me había cautivado y que quería hacer, ayudar a los demás.. Ya fuera siendo el delegado de mi clase o defendiendo a los débiles en secundaria, tampoco era el mas popular ni el mas carismático pero siempre ayudaba sin pedir nada a cambio.

Recuerdo que todo esto surgió a base de mis problemas de alergia cuando tenia que acudir a mi pediatra en un pequeño centro médico de mi pueblo, siempre veía a esa doctora que me ayudaba y me trataba muy bien.. Desde ese momento se me metió en la cabeza que seria lo mio ya que desde mi punto de vista de aquel entonces era lo mas cercano ayudar a los demás.

Tenia mi objetivo claro y lo mantuve hasta ese año 2013. Donde uno se empieza a plantear decisiones que marcarán o dictaminarán el resto de tu vida. Viendo que bachiller se me hacía cuesta arriba decidi cambiar de rumbo, siempre había sentido atracción por la informática ya en su día pasaba horas sentado en las rodillas de mi hermana mientras ella jugaba en su ordenador, que después pasó a mis manos donde duró unos meses debido a mi inherente curiosidad destructiva, cosa que todavía se conserva pero controlada.  

Después de mi fatídica experiencia en bachiller pensé en Ciclos Medios. Fui a mi siempre amigo fiel Internet y busqué información acerca de ello, miré y vi «Sistemas microinformáticos y Redes Locales» me matriculé y aquí estoy. A todo esto mi madre se ahogaba entre problemas y a día de hoy no creo que entienda que su hijo el que iba a ser «médico» vaya a hacer un ciclo medio que poco más es para tontitos que no pueden hacer bachiller. Tampoco se lo echo en cara al fin y al cabo ella hizo bachiller y no pudo meterse en una carrera por que mi abuelo tenia doce bocas que alimentar y había que arrimar el hombro.

Al final si creo que he encontrado mi vocación. Ayudar a los demás, no con sus dolencias personales si no con sus ordenadores o móviles que estando en la época que estamos es casi igual de importante y ¿Qué es lo que quiero que saquéis de todo esto?
Pues que sigáis vuestros sueños y encontréis vuestra vocación, seréis más productivos y por ende más felices.

José María García Domínguez, 2015